Ingredientes básicos
Todos los ingredientes necesarios para vivir una vida de acuerdo a los propósitos de Dios están en la Biblia.
Estos ingredientes o principios son los tabiques que construyen nuestro marco de hábitos. Estos son los ingredientes que crean el conocimiento
verdadero, el cual nos libra de la frustración y del fracaso en la vida. El pecado nos mantiene viviendo lejos de la forma en la que Dios
diseñó que lo hiciéramos. Cuando permitimos que los deseos incontrolables nos dirijan en la vida, los hábitos no serán constantes con los principios del Reino. Pronto, nuestro camino empieza a presentar desvíos, atajos y callejones sin salida. El alimentarnos con los principios básicos, los cuáles se enlistan en la Biblia. Va a tornar el camino de nuestra vida en una línea recta hacia la plenitud de nuestro propósito en Dios.
Considera el enfoque de tu forma de pensar actual. Date cuenta si es que tu enfoque se basa en los principios de Dios o en las demandas externas,
deseos y pasiones. Reflexiona en los hábitos que dominan tu vida. Toma el compromiso con Dios acerca de los hábitos que debes mantener
y los que debes eliminar en tu vida.
Recuerda, lo que permitimos que le de forma a nuestra vida, se llaman hábitos. Estos producen efectividad o inactividad.
Tenemos el poder de la decisión.
2. Acceso autorizado [Edit Image]
Hemos recibido autoridad completa para entrar a la vida de acuerdo a los principios del Reino de Dios. Tenemos el poder para escoger si vamos a la única fuente autorizada o si vamos a cualquier otra fuente para obtener dirección y compañía constante. Dios es la única fuente en que debemos confiar como dirección para nuestra vida. Debemos estar siempre alerta, pues lo que permitimos que entre a nuestra mente, se infiltrará a nuestra forma de pensar, a nuestro corazón y a nuestras acciones. Antes de darnos cuenta, fuentes "sin autorización" empiezan a controlar nuestros hábitos y nuestro carácter.
Lee Marcos 7:20.Piensa en lo que dice esta escritura acerca de los pensamientos que tenemos en la vida. Reflexiona en qué es lo que tiene poder en tu vida para acceder a tus hábitos y acciones. Considera si estos "usuarios autorizados" se alinean con la voluntad de Dios. Repórtale a Dios cómo es que estás planeando cortarles el acceso a estos a tu mente y corazón.
Recuerda, lo que destruye una vida no es la tentación, sino las decisiones que una persona tome al actuar y pensar en esta tentación.
3. Águila o sol...?
Será "águila o sol"...? Como creyentes, se nos ha dado la oportunidad para "elegir" cuál será el resultado del "volado" al tratarse de la vida que llevemos.
No hay intermedios. Al servir a Dios, vamos a atraer le necesario y deseado para cumplir el propósito de nuestra vida.
Atraemos las cosas que amamos. De la misma manera, repelemos las cosas que detestamos. Los hábitos diarios traerán una realidad a nuestra vida.
Cuando confesamos con una convicción honesta "el día de hoy, soy lo que soy por las decisiones que he tomado", aceptamos la responsabilidad personal.
Cuando sucede esto, tenemos el poder de escoger la forma de operar de Dios sobre cualquier otra fuerza externa.
Lee 1ª de Juan 5:4-5. El ser nacidos de nuevo significa que debemos modelar la victoria en este mundo. Conforme piensas y reflexionas en
esto, haz una nota mental de cualquier hábito en tu vida que esté ahí producido por ambiente, y no por Dios. Enlista estos hábitos en tu diario
y empieza a tomar pasos intencionales para eliminar estos de tu vida diaria.
Recuerda, de lo que podamos apartarnos, es sobre lo que hemos tomado victoria, lo que no podamos dejar, de esto no hemos tomado
victoria aún. No decidimos nuestro futuro, decidimos tomar hábitos, estos hábitos deciden nuestro futuro.
4. Soluciones pro activas
El nacer de nuevo nos brinda la experiencia necesaria para desarrollar actitudes y hábitos pro activos en lugar de reactivos.
Como creyentes, no debemos "soportar" los problemas, debemos ser buscadores de soluciones debido a hábitos buenos.
Las formas de pensar pro activa tienen el poder de vencer los hábitos auto destructivos. El ser pro activos fortalece nuestra mente para bloquear fuerzas negativas, significa creer en resultados positivos, incluyendo el rehusarnos a hablar palabras negativas, bloquea también el dolor de fracasos pasados y la influencia de estos en nuestro presente y futuro, nos mantiene libres de estar retenidos por nuestros hábitos auto destructivos. EL ser pro activos abre la puerta para desarrollar hábitos que traen las promesas de Dios a la realidad.
Lee acerca de José en la Biblia. Piensa en lo que hizo José para no permitir que las influencias negativas lo desviaran de su propósito. Escribe en tu diario qué es lo que estás dispuesto a hacer para rechazar las influencias negativas y mantenernos en el curso del plan que Dios tiene para cada uno de nosotros.
Recuerda, no decidimos nuestro futuro, decidimos cuáles son los hábitos que tomamos y estos, a su vez, decidirán nuestro futuro. La gente proactiva no titubea en cuanto a sus decisiones al recibir tentación. Ellos entienden que para conquistar lo que no toleran, se requiere disciplina.
5. Campo de entrenamiento
El campo de entrenamiento para construir buenos hábitos se encuentra basado en la Palabra de Dios. Este entrenamiento debe tener como resultado
una mente bien disciplinada capaz de discernir y desarrollar hábitos que son aciertos en la vida.
El desarrollar este tipo de disciplina requiere un plan de entrenamiento que puede ser incomodo, y hasta miserable en un principio,
sin embargo, al final produce efectividad personal, paz y plenitud. La forma de pensar del Reino requiere atención constante, disciplina y la habilidad
de pensar más allá del lugar en dónde queremos estar. Los buenos hábitos requieren conocimiento, habilidades y el deseo de avanzar hacia la promesa de Dios.
Lee Proverbios 24:5. Escribe en tu diario tu plan de entrenamiento personal que fortalecerá el nivel de sabiduría que tienes acerca de la Palabra de Dios.
Identifica cuáles son los pasos a tomar para agudizar tu forma de pensar y, de esta forma, poder desarrollar nuevos hábitos que te acerquen al lugar en dónde deseas estar en el futuro.
Recuerda, el marco para construir buenos hábitos es simplemente hacer las cosas que no nos gusta hacer para crear las cosas que amamos.
La diferencia entre éxito y fracaso es, muy a menudo, la calidad de información que tenemos en nuestra mente.
Pastor Randy morrison.
enero 05, 2011
La importancia de los buenos habitos
1. Cuestiones del corazón
Algunos hábitos restringen nuestro desarrollo en la vida, se vuelven problemas. Algunos hábitos añaden valor a nuestro desarrollo,
estos son virtudes. Para cambiar los hábitos enfocados en problemas a virtudes debemos cambiar nuestro enfoque, de lo que está sucediendo afuera,
a lo que está sucediendo dentro de nosotros. Debemos invertir en el explorar cómo está la condición de nuestro corazón.
El corazón es la fuente que determina cómo operamos y cómo tomamos las decisiones en la vida.
Lee Jeremías 17:9-10. Identifica cómo es que el corazón tiene un impacto en la vida aquí en la tierra.
¿De qué manera tus pensamientos han sido influenciados por la condición de tu corazón? ¿De qué manera es que tus pensamientos están influenciando tus hábitos y procurando tu desarrollo en la vida? Habla con Dios acerca de tus pensamientos, hábitos y actitudes que necesitas cambiar para obtener todo lo que Dios tiene para ti. Toma el compromiso de hacer los ajustes necesarios desde ahora.
Recuerda, El corazón es el asiento del hombre, la fuente de sus sentimientos, pensamientos, afecciones, aspiraciones y acciones.
"El corazón es el órgano en control de una mente sana." Frank Lloyd Wright, Arquitecto Americano
2. Rechaza "lo mismo, lo mismo..."
El hacer algo una y otro vez sin pensarlo se convierte en un hábito.
Los hábitos son comportamientos aprendidos que resultan de la repetición frecuente. Lo que permitimos que suceda repetidamente sin pensar
definirá el cómo operamos en la vida. Cuando los hábitos son "lo mismo, lo mismo" es porque están basados en una mente vacía en lugar
de una mente llena. Los buenos hábitos nos acercan a nuestro destino, los malos, restringen nuestro movimiento. Los malos hábitos, a menudo,
toman lugar en nuestro corazón y nuestra mente basándose en influencias externas en lugar de en nuestra fuerza interior de los principios del Reino de Dios. Los hábitos son semillas que le dan forma a nuestro destino.
Mantén una lista en tu diario de los hábitos que haces sin pensar en tu vida. Revísalos conforme platicas con Dios. Determina cuáles
son los hábitos que añaden crecimiento a tu vida y cuáles te retienen cautivo y te impiden alcanzar tu destino.
Determina qué es lo que te impide ponerle un alto a los malos hábitos. Trae a tu conciencia estos malos hábitos. Empieza a sustituirlos con un comportamiento positivo en tu vida diaria.
Recuerda, los hábitos es a lo que dejamos que nuestra vida se conforme.
Los hábitos se obtienen por repetición frecuente. Lo que repetimos de manera regular, toma el poder para formar parte de nuestro estilo de vida.
3. Sembrar y cosechar
Nuestra vida se basa en el principio de la siembra y la cosecha. Muy a menudo sembramos semillas en la vida sin pensar qué nos traerá
esto de cosecha. Los hábitos son el resultado de la cosecha de las semillas de pensamientos sembrados en nuestra mente. Muchos hábitos
comienzan en nuestra necesidad. David, el salmista, fue un buen ejemplo de esto. El falló por haber permitido que una
"pasión sin control" derivada de influencias externas cosechara hábitos que causaron un desvío del propósito que Dios tenía para él.
Con experiencia y disciplina podemos tomar decisiones acerca de nuestra forma de vivir que sean consistentes con los principios del Reino.
Los hábitos que formemos, ya sea que nos añadan o nos sustraigan la sustancia que nos lleve a nuestro destino en la vida.
Lee Lucas 15:11-18 acerca del hijo pródigo. Reflexiona qué fue lo que el hijo pródigo tuvo que pasar para hacer un cambio en sus decisiones
y sus hábitos. Haz una nota mental acerca de qué es lo que estás dispuesto a cambiar en cuanto a hábitos negativos en ti,
toma el compromiso con Dios de hacer estos cambios de inmediato.
Recuerda, Dios no crea perdedores, la gente pierde al permitir que su mente los domine en cuanto a su forma de ver la vida. La forma en la que una persona lleva su vida cambia únicamente cuando su mente está determinada a hacer algo con respecto a sus hábitos.
4. Escondidos abajo
Los mejores hábitos son los que están constantemente examinados por mentes activas. El ser activo, de mente abierta es esencial para construir buenos hábitos
. Los malos hábitos se desarrollan en la pereza mental y el egoísmo. Cuando sembramos pensamientos, cosechamos resultados.
Nuestro reto es asegurarnos de que los principios del Reino nos iluminan y nos llevan a buenos hábitos.
Al hacer esto, cualquier cosa que esté "escondida debajo" de nuestros cimientos saldrá a la luz.
Haz una lista en tu diario acerca de los principios del Reino que sabes que tienes dentro de ti. Compara los hábitos que tienes con esta lista. Toma el compromiso de eliminar estos hábitos que no se alinean con los principios del Reino.
Recuerda, Dios nos hace una promesa, nuestros hábitos diarios traerán esta promesa a la realidad. Nunca decidimos nuestro futuro, decidimos
cuáles hábitos desarrollamos, y estos mismos deciden nuestro futuro.
5. Hábitos de los vencedores
El ser nacidos de nuevo nos da la oportunidad de desarrollar una forma de vida de vencedor. Los vencedores saben cómo resolver los problemas,
saben cómo moverse de la adversidad a la oportunidad. Los vencedores se rehúsan a hablar palabras que creen un ambiente de derrota o de hábitos negativos.
El futuro de los vencedores no está posicionado en las derrotas del pasado.
Lee 1 Corintios 10:13. Resume qué es lo que esta escritura está diciendo acerca de pasiones y tentaciones. Haz una nota mental de lo que Dios nos ha dado para hacernos estar seguros de que somos vencedores en esta vida.
Recuerda, los vencedores entienden que para vencer un problema deben hacer lo necesario para alcanzar el remedio. Dios nos hace una promesa,
sin embargo son nuestros hábitos diarios los que nos hacen alcanzarla y traerla a la realidad.
Algunos hábitos restringen nuestro desarrollo en la vida, se vuelven problemas. Algunos hábitos añaden valor a nuestro desarrollo,
estos son virtudes. Para cambiar los hábitos enfocados en problemas a virtudes debemos cambiar nuestro enfoque, de lo que está sucediendo afuera,
a lo que está sucediendo dentro de nosotros. Debemos invertir en el explorar cómo está la condición de nuestro corazón.
El corazón es la fuente que determina cómo operamos y cómo tomamos las decisiones en la vida.
Lee Jeremías 17:9-10. Identifica cómo es que el corazón tiene un impacto en la vida aquí en la tierra.
¿De qué manera tus pensamientos han sido influenciados por la condición de tu corazón? ¿De qué manera es que tus pensamientos están influenciando tus hábitos y procurando tu desarrollo en la vida? Habla con Dios acerca de tus pensamientos, hábitos y actitudes que necesitas cambiar para obtener todo lo que Dios tiene para ti. Toma el compromiso de hacer los ajustes necesarios desde ahora.
Recuerda, El corazón es el asiento del hombre, la fuente de sus sentimientos, pensamientos, afecciones, aspiraciones y acciones.
"El corazón es el órgano en control de una mente sana." Frank Lloyd Wright, Arquitecto Americano
2. Rechaza "lo mismo, lo mismo..."
El hacer algo una y otro vez sin pensarlo se convierte en un hábito.
Los hábitos son comportamientos aprendidos que resultan de la repetición frecuente. Lo que permitimos que suceda repetidamente sin pensar
definirá el cómo operamos en la vida. Cuando los hábitos son "lo mismo, lo mismo" es porque están basados en una mente vacía en lugar
de una mente llena. Los buenos hábitos nos acercan a nuestro destino, los malos, restringen nuestro movimiento. Los malos hábitos, a menudo,
toman lugar en nuestro corazón y nuestra mente basándose en influencias externas en lugar de en nuestra fuerza interior de los principios del Reino de Dios. Los hábitos son semillas que le dan forma a nuestro destino.
Mantén una lista en tu diario de los hábitos que haces sin pensar en tu vida. Revísalos conforme platicas con Dios. Determina cuáles
son los hábitos que añaden crecimiento a tu vida y cuáles te retienen cautivo y te impiden alcanzar tu destino.
Determina qué es lo que te impide ponerle un alto a los malos hábitos. Trae a tu conciencia estos malos hábitos. Empieza a sustituirlos con un comportamiento positivo en tu vida diaria.
Recuerda, los hábitos es a lo que dejamos que nuestra vida se conforme.
Los hábitos se obtienen por repetición frecuente. Lo que repetimos de manera regular, toma el poder para formar parte de nuestro estilo de vida.
3. Sembrar y cosechar
Nuestra vida se basa en el principio de la siembra y la cosecha. Muy a menudo sembramos semillas en la vida sin pensar qué nos traerá
esto de cosecha. Los hábitos son el resultado de la cosecha de las semillas de pensamientos sembrados en nuestra mente. Muchos hábitos
comienzan en nuestra necesidad. David, el salmista, fue un buen ejemplo de esto. El falló por haber permitido que una
"pasión sin control" derivada de influencias externas cosechara hábitos que causaron un desvío del propósito que Dios tenía para él.
Con experiencia y disciplina podemos tomar decisiones acerca de nuestra forma de vivir que sean consistentes con los principios del Reino.
Los hábitos que formemos, ya sea que nos añadan o nos sustraigan la sustancia que nos lleve a nuestro destino en la vida.
Lee Lucas 15:11-18 acerca del hijo pródigo. Reflexiona qué fue lo que el hijo pródigo tuvo que pasar para hacer un cambio en sus decisiones
y sus hábitos. Haz una nota mental acerca de qué es lo que estás dispuesto a cambiar en cuanto a hábitos negativos en ti,
toma el compromiso con Dios de hacer estos cambios de inmediato.
Recuerda, Dios no crea perdedores, la gente pierde al permitir que su mente los domine en cuanto a su forma de ver la vida. La forma en la que una persona lleva su vida cambia únicamente cuando su mente está determinada a hacer algo con respecto a sus hábitos.
4. Escondidos abajo
Los mejores hábitos son los que están constantemente examinados por mentes activas. El ser activo, de mente abierta es esencial para construir buenos hábitos
. Los malos hábitos se desarrollan en la pereza mental y el egoísmo. Cuando sembramos pensamientos, cosechamos resultados.
Nuestro reto es asegurarnos de que los principios del Reino nos iluminan y nos llevan a buenos hábitos.
Al hacer esto, cualquier cosa que esté "escondida debajo" de nuestros cimientos saldrá a la luz.
Haz una lista en tu diario acerca de los principios del Reino que sabes que tienes dentro de ti. Compara los hábitos que tienes con esta lista. Toma el compromiso de eliminar estos hábitos que no se alinean con los principios del Reino.
Recuerda, Dios nos hace una promesa, nuestros hábitos diarios traerán esta promesa a la realidad. Nunca decidimos nuestro futuro, decidimos
cuáles hábitos desarrollamos, y estos mismos deciden nuestro futuro.
5. Hábitos de los vencedores
El ser nacidos de nuevo nos da la oportunidad de desarrollar una forma de vida de vencedor. Los vencedores saben cómo resolver los problemas,
saben cómo moverse de la adversidad a la oportunidad. Los vencedores se rehúsan a hablar palabras que creen un ambiente de derrota o de hábitos negativos.
El futuro de los vencedores no está posicionado en las derrotas del pasado.
Lee 1 Corintios 10:13. Resume qué es lo que esta escritura está diciendo acerca de pasiones y tentaciones. Haz una nota mental de lo que Dios nos ha dado para hacernos estar seguros de que somos vencedores en esta vida.
Recuerda, los vencedores entienden que para vencer un problema deben hacer lo necesario para alcanzar el remedio. Dios nos hace una promesa,
sin embargo son nuestros hábitos diarios los que nos hacen alcanzarla y traerla a la realidad.
Aprovecha el Tiempo
1. Incubadora
Una incubadora provee una ambiente controlado que promueve crecimiento de un objeto, una idea o un pensamiento.
De tal manera, nos volvemos incubadoras de la Palabra de Dios.
Nuestras mentes deben ser un ambiente controlado para promover crecimiento al permitir la Palabra de Dios que se manifieste.
Esto requiere que usemos nuestro tiempo con sabiduría. El tiempo que se nos da debería ser llenado con ingredientes
que añadan valor y estimulen crecimiento y acción que se alínean con el propósito que Dios nos dio.
Lee Efesios 5:15. Qué nos dice esta escritura? Para poder hacer lo que nos dice esta escritura,
¿para qué debemos entender de qué se trata la vida? Escribe en tu diario de qué se trata la vida
y qué es lo que necesitas hacer para poder decir confiadamente, "Vivo de manera plena, no sólo existo en la tierra".
Recuerda, el usar el tiempo de manera sabia es el secreto a las riquezas. La diferencia más grande entre aquellos que prosperan y los que no, es el valor que le han añadido a su tiempo. Mientras más tiempo invertimos, más sacamos de este.
2. El tiempo vuela
Se pierden preciosos momentos del tiempo en un abrir y cerrar de ojos.
El teimpo es un regalo de Dios que no tiene precio, y se va rapido. No tenemos la habilidad de pararlo o recuperarlo.
Como resultado de esto, no tenemos tiempo que perder en la tierra. El proteger el valor del tiempo es una medida de seguridad
que pagará grandes dividendos en un futuro. Nos enfocamos en dónde está nuestro tesoro.
Lee Mateo 6:21. Esta escritura nos dice que vamos a encontrar nuestros pensamientos y corazones en las cosas que más valoramos. Toma tiempo esta semana para determinar la cantidad de tiempo que inviertes en tu propósito y el tiempo que pasas con Dios. Al hacer esto, determina que es lo que necesitas hacer diferente con tu tiempo para ser más efectivo hacia tu futuro.
Recuerda, invertimos el mayor tiempo en nuestros sueños. La mayoría de nuestro tiempo se va tratando de ganar tiempo en decisiones malas o perdidas.
Deseando que se pueda revertir el tiempo.
3. Ladrones de tiempo
Los ladrones de tiempo son aquéllas personas o cosas que te quitan o te roban el tiempo y recuerda que no hay oportunidad de buscarlo de regreso.
Estos nos sacan de curso muy fácil, son causantes de desenfocarnos del camino de Dios y enlazarnos en actividades o cuestiones que nada tienen que ver con nosotros, aunque son muy bellas. Un paso critico para cada uno de nosotros es identificar
distracciones o ladrones de tiempo. Programas de TV sin propósito de aprender algo, llamadas de teléfono sin sentido, gente sin metas, sueños y hábitos que
nos derrotan pueden ser algúnos de los ladrones de tiempo que vamos a experimentar.
Piensa en los ladrones de tiempo que acabamos de identificar. Haz una nota mental de aquéllos que te confrontan día a día. Pasa tiempo con Dios para determinar cómo es que los vas a evadir en un futuro. Deja que pasen 2 semanas y vuelve a buscar a Dios, dile qué fue lo que sucedió al evadir estas distracciones, ¿qué signos de progreso hacia el propósito que Dios te dio puedes identificar?
Recuerda, los ladrones de tiempo te lo roban y te limitan para "aprovechar el momento y la oportunidad". El tiempo es la moneda de tu vida. Es la única moneda que tienes y sólo tú tienes el poder de decidir en qué lo vas a gastar. Ten mucho cuidado de que los demás se gasten el tuyo. Carl Sandburg (poeta y escritor americano, ganador del premio Pulitzer)
4. Puntos de equilibrio
Los "tips" para aprovechar las oportunidades, producen resultados, especialmente al ponerlos en acción de manera constante.
Al hacer esto, será evidente el avance hacia nuestro propósito que Dios nos dio. Estos tips pueden ser el documentar qué es
lo que queremos de esta vida, cada día prepárate para el resto de tu vida por medio de tu reflexión en Dios, además de establecer
límites de tiempo para cosas, personas, que nos fortaecen o añaden valor a nuestro propósito en la vida.
Lee Habacuc 2:2. Piensa en el significado de esta escritura. Al comienzo de cada semana, escribe en tu diario diez cosas que quieres lograr. Al final de la semana, habla con Dios cómo es que esta documentación intencional de ayuda. Te ayudó a aprovechar las oportunidades o te causó más distracciones.
Recuerda, En cada momento desde que amanecemos hasta que nos dormimos, las cosas o la gente llenan nuestro tiempo.
La documentación provee las bardas necesarias para evadir las distracciones. La documentación libera nuestra mente
y se enfoca en la creatividad en lugar de la memorización.
Una incubadora provee una ambiente controlado que promueve crecimiento de un objeto, una idea o un pensamiento.
De tal manera, nos volvemos incubadoras de la Palabra de Dios.
Nuestras mentes deben ser un ambiente controlado para promover crecimiento al permitir la Palabra de Dios que se manifieste.
Esto requiere que usemos nuestro tiempo con sabiduría. El tiempo que se nos da debería ser llenado con ingredientes
que añadan valor y estimulen crecimiento y acción que se alínean con el propósito que Dios nos dio.
Lee Efesios 5:15. Qué nos dice esta escritura? Para poder hacer lo que nos dice esta escritura,
¿para qué debemos entender de qué se trata la vida? Escribe en tu diario de qué se trata la vida
y qué es lo que necesitas hacer para poder decir confiadamente, "Vivo de manera plena, no sólo existo en la tierra".
Recuerda, el usar el tiempo de manera sabia es el secreto a las riquezas. La diferencia más grande entre aquellos que prosperan y los que no, es el valor que le han añadido a su tiempo. Mientras más tiempo invertimos, más sacamos de este.
2. El tiempo vuela
Se pierden preciosos momentos del tiempo en un abrir y cerrar de ojos.
El teimpo es un regalo de Dios que no tiene precio, y se va rapido. No tenemos la habilidad de pararlo o recuperarlo.
Como resultado de esto, no tenemos tiempo que perder en la tierra. El proteger el valor del tiempo es una medida de seguridad
que pagará grandes dividendos en un futuro. Nos enfocamos en dónde está nuestro tesoro.
Lee Mateo 6:21. Esta escritura nos dice que vamos a encontrar nuestros pensamientos y corazones en las cosas que más valoramos. Toma tiempo esta semana para determinar la cantidad de tiempo que inviertes en tu propósito y el tiempo que pasas con Dios. Al hacer esto, determina que es lo que necesitas hacer diferente con tu tiempo para ser más efectivo hacia tu futuro.
Recuerda, invertimos el mayor tiempo en nuestros sueños. La mayoría de nuestro tiempo se va tratando de ganar tiempo en decisiones malas o perdidas.
Deseando que se pueda revertir el tiempo.
3. Ladrones de tiempo
Los ladrones de tiempo son aquéllas personas o cosas que te quitan o te roban el tiempo y recuerda que no hay oportunidad de buscarlo de regreso.
Estos nos sacan de curso muy fácil, son causantes de desenfocarnos del camino de Dios y enlazarnos en actividades o cuestiones que nada tienen que ver con nosotros, aunque son muy bellas. Un paso critico para cada uno de nosotros es identificar
distracciones o ladrones de tiempo. Programas de TV sin propósito de aprender algo, llamadas de teléfono sin sentido, gente sin metas, sueños y hábitos que
nos derrotan pueden ser algúnos de los ladrones de tiempo que vamos a experimentar.
Piensa en los ladrones de tiempo que acabamos de identificar. Haz una nota mental de aquéllos que te confrontan día a día. Pasa tiempo con Dios para determinar cómo es que los vas a evadir en un futuro. Deja que pasen 2 semanas y vuelve a buscar a Dios, dile qué fue lo que sucedió al evadir estas distracciones, ¿qué signos de progreso hacia el propósito que Dios te dio puedes identificar?
Recuerda, los ladrones de tiempo te lo roban y te limitan para "aprovechar el momento y la oportunidad". El tiempo es la moneda de tu vida. Es la única moneda que tienes y sólo tú tienes el poder de decidir en qué lo vas a gastar. Ten mucho cuidado de que los demás se gasten el tuyo. Carl Sandburg (poeta y escritor americano, ganador del premio Pulitzer)
4. Puntos de equilibrio
Los "tips" para aprovechar las oportunidades, producen resultados, especialmente al ponerlos en acción de manera constante.
Al hacer esto, será evidente el avance hacia nuestro propósito que Dios nos dio. Estos tips pueden ser el documentar qué es
lo que queremos de esta vida, cada día prepárate para el resto de tu vida por medio de tu reflexión en Dios, además de establecer
límites de tiempo para cosas, personas, que nos fortaecen o añaden valor a nuestro propósito en la vida.
Lee Habacuc 2:2. Piensa en el significado de esta escritura. Al comienzo de cada semana, escribe en tu diario diez cosas que quieres lograr. Al final de la semana, habla con Dios cómo es que esta documentación intencional de ayuda. Te ayudó a aprovechar las oportunidades o te causó más distracciones.
Recuerda, En cada momento desde que amanecemos hasta que nos dormimos, las cosas o la gente llenan nuestro tiempo.
La documentación provee las bardas necesarias para evadir las distracciones. La documentación libera nuestra mente
y se enfoca en la creatividad en lugar de la memorización.
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